Lahcen Haddad cuestiona el alcance de las conclusiones del informe de Amnistía Internacional, invocado por algunas voces, entre ellas la de Cembrero, que buscan por todos los medios incriminar a Marruecos. El académico y exministro marroquí exige pruebas, sin las cuales tales acusaciones constituyen difamación.
Ante las voces que intentan volver a poner en primer plano el informe de Amnistía Internacional sobre Pegasus, Lahcen Haddad recuerda que un documento supuestamente exhaustivo no convierte conclusiones vagas en hechos comprobados. A su juicio, las acusaciones deben examinarse por separado, atendiendo a los elementos que las sustentan.
Señor @icembrero, que un informe sea exhaustivo no convierte sus conclusiones en hechos probados. Los 103 números identificados aparecen como posibles objetivos; eso no demuestra que todos esos teléfonos fueran infectados ni qué información se obtuvo. El informe aporta también…
— Lahcen Haddad, PhD (@Lahcenhaddad) October 1, 2026
Distingue cuatro cuestiones esenciales desde el punto de vista lógico: la selección de un objetivo, la infección de un dispositivo, la atribución del ataque y la intención de quien lo encargó. Los 103 números identificados corresponden, subraya, a objetivos potenciales. Su presencia en los registros de selección de objetivos no demuestra que todos los teléfonos hayan sido infectados ni qué información se habría obtenido.
Haddad señala que el informe presenta testimonios, documentos y un análisis forense. Sin embargo, detectar Pegasus en un dispositivo no basta, según él, para identificar a quien ordenó el ataque ni para establecer una motivación política ilícita.
Amnistía afirma haber corroborado un testimonio anónimo. El exministro observa, no obstante, que el público no puede examinar todas las fuentes ni verificar la cadena completa de atribución. Tras contrastar exhaustivamente las alegaciones presentadas, concluye que el informe no aporta ninguna nueva prueba del uso de Pegasus en Marruecos.
Recordando el desmentido oficial del Reino, Haddad insta a los autores a permitir que sus pruebas puedan verificarse de manera independiente.
Las graves alegaciones del informe, insiste, no constituyen ni una resolución judicial ni un veredicto definitivo.