Con motivo del 27.º aniversario de la Fiesta del Trono, SM el Rey Mohammed VI hizo balance de la transformación del Reino y fijó las prioridades de la próxima etapa. La estabilidad institucional, la soberanía industrial, la justicia territorial y la continuidad de las reformas constituyen los pilares del nuevo ciclo de desarrollo del Reino.
Un balance marcado por el orgullo, una confianza renovada y un rumbo claramente trazado para el futuro. En el Discurso dirigido a Su pueblo el miércoles 29 de julio, SM el Rey Mohammed VI ofreció una lectura global de la trayectoria recorrida por el Reino durante los últimos veintisiete años.
El Soberano recordó que «ni la búsqueda de una gloria personal ni el deseo de consagración mediante el título de “Líder continental o internacional”» habían constituido nunca una finalidad. «Mi única preocupación ha sido siempre cumplir, de la mejor manera posible, con la responsabilidad que Me incumbe de servirte, velando por que todos los marroquíes puedan vivir dignamente, como ciudadanos libres», afirmó.
Los logros alcanzados no son, subrayó SM el Rey, fruto del azar ni de la improvisación. Son «la consecuencia de una visión estratégica clara y de una doctrina de poder» basada en «la toma de iniciativa, el seguimiento riguroso, la autocrítica constructiva» y la voluntad de afrontar el futuro «con determinación y positividad».
La verdadera riqueza del Reino
En Su Discurso, SM el Rey Mohammed VI puso de relieve la importancia de la estabilidad política e institucional para el Reino: «Lo que más orgullo genera es la seguridad y la estabilidad que reinan en Marruecos, así como el funcionamiento eficaz de las instituciones públicas». Y el Soberano añadió: «Hoy, la estabilidad es la variable clave en la ecuación del desarrollo de Marruecos. Es también el capital estratégico que enorgullece al país».
Esta fortaleza hunde sus raíces en la historia milenaria del Reino y en sus tradiciones de Estado-nación, «donde las instituciones cumplen su función en un espíritu de armonía y complementariedad». Ello permite a Marruecos afrontar los desafíos, demostrar resiliencia ante las crisis y organizar con éxito grandes acontecimientos internacionales, suscitando «muestras de admiración y estima en todo el mundo».
Rumbo a la emergencia
Esta estabilidad sustenta una dinámica económica ya visible en varios sectores. El crecimiento se situó en torno al 4,9 % en 2025 y se espera alcanzar una tasa equivalente o superior en 2026.
El Discurso Real pone especialmente de relieve el auge industrial del Reino. «Marruecos se ha convertido en el primer exportador de automóviles de África, con una capacidad de producción anual de aproximadamente un millón de vehículos», indicó SM el Rey. Los sectores del automóvil y la aeronáutica representan ya más del 40 % de las exportaciones nacionales, por delante del sector de los fosfatos.
Marruecos también avanza en actividades de alto valor tecnológico. La puesta en marcha de nuevas unidades industriales le permite integrarse en «el selecto grupo de países dotados de algunos de los mayores polos especializados en la fabricación de motores y sistemas de aterrizaje de aeronaves».
El desarrollo de las baterías eléctricas, las energías renovables y el hidrógeno verde confirma esta voluntad de anticiparse a las transformaciones tecnológicas y reforzar la integración del país en las cadenas estratégicas de producción.
Ante el retorno del proteccionismo, SM el Rey ha erigido «el fortalecimiento de la soberanía nacional y la autosuficiencia estratégica» en ejes principales del desarrollo industrial. Las industrias agroalimentaria y farmacéutica ya cubren cerca del 80 % de las necesidades nacionales. La creación de una base industrial y tecnológica de defensa y ciberseguridad también deberá consolidar la soberanía del Reino.
Un crecimiento compartido
«Nuestro objetivo último es mejorar las condiciones de vida de los marroquíes e instaurar la justicia social y territorial», subrayó el Soberano.
SM el Rey llamó a una aplicación eficaz de los programas de desarrollo territorial integrado, con el fin de que abarquen todas las regiones «sin excepción alguna». También se exhortó al sector financiero nacional a acompañar mejor la inversión, las pymes, la innovación, la industrialización y la exportación.
Deberá mostrarse «más abierto y más innovador» para movilizar el ahorro nacional y dar «un impulso adicional» al desarrollo del Marruecos emergente.
En el plano internacional, el Reino ha consolidado paralelamente su posición «como actor internacional creíble, respetado y escuchado». Se afirma ahora como «un operador económico de primer orden» y como un socio solicitado para cooperaciones equilibradas y orientadas hacia el futuro.
Por último, SM el Rey llamó a iniciar, tras las próximas elecciones legislativas y la formación de un nuevo Gobierno, «un nuevo ciclo en nuestra trayectoria de desarrollo». Este deberá basarse en «la preservación de los logros alcanzados y la continuación de los grandes proyectos y de las reformas de gran alcance».
El Reino está así llamado a consolidar sus logros, profundizar sus reformas y transformar aún más sus resultados económicos en progreso social y territorial.