El ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, afirmó el jueves, durante una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebrada bajo la fórmula Arria, que Marruecos considera la gestión de los estrechos como una responsabilidad y no como una propiedad, al tiempo que hizo un llamamiento para impulsar una iniciativa destinada a elaborar un código de conducta para los países ribereños de estos pasos marítimos.
Durante su intervención en esta reunión, organizada por Baréin bajo el lema «Mares seguros, seguridad compartida: proteger la libertad de navegación en un entorno de seguridad en evolución», Bourita subrayó que Marruecos no es únicamente un Estado ribereño, sino también un país que asume una responsabilidad directa en la gestión y la seguridad del Estrecho de Gibraltar, una de las vías marítimas más importantes del mundo.
En este contexto, Bourita señaló que cerca de 100.000 buques transitan cada año por este estrecho, lo que equivale a unos 300 barcos diarios, es decir, un buque cada cinco minutos.
La navegación por el Estrecho de Gibraltar es cinco veces más intensa que la del canal de Suez, once veces superior a la del canal de Panamá y cerca de tres veces mayor que la del Estrecho de Ormuz, destacó.
El ministro subrayó que Marruecos no considera su posición geográfica como un privilegio ni como un instrumento de presión o chantaje, sino como una responsabilidad internacional y una palanca al servicio de la cooperación internacional, la estabilidad y el desarrollo.
Desde esta perspectiva, Bourita anunció a los participantes en esta importante reunión el llamamiento de Marruecos a iniciar una reflexión sobre la elaboración de un código de conducta internacional en favor de la libertad de navegación, partiendo del principio de que las vías marítimas internacionales deben seguir siendo espacios abiertos, seguros y previsibles.
Con este propósito, el ministro propuso que Marruecos acoja, en coordinación con el Reino de Baréin, un foro internacional destinado a reforzar el respeto de las normas del derecho internacional, favorecer el intercambio de buenas prácticas y poner fin a la polarización entre quienes pretenden erigirse en propietarios de estos pasos estratégicos y quienes buscan utilizarlos con fines de chantaje.
Bourita consideró asimismo que los mares y océanos constituyen una infraestructura mundial esencial que, pese a su importancia capital, sigue siendo frágil, lo que la convierte en un objetivo vulnerable frente a ambiciones e intenciones maliciosas.