Escrito por 1:07 pm Opiniones

De Ceuta a Canadá, pasando por Benkirane: Abou Wael Al-Rifi golpea fuerte

En sus nuevas “Confidencias dominicales” (Boua7 Al A7ad), Abou Wael Al-Rifi vuelve, en particular, sobre los acontecimientos de Ceuta, las maniobras desesperadas de determinados círculos españoles, los desvaríos de Abdelilah Benkirane y las últimas revelaciones sobre el “mafioso de Canadá”.

Abou Wael Al-Rifi dedica la mayor parte de sus “Confidencias dominicales” a las repercusiones, aún muy presentes, de los acontecimientos de Ceuta a finales de julio. Según él, la clase política española sigue teniendo dificultades para asumir lo que describe como un fracaso “preventivo, operativo y sobre el terreno”. Considera que varias corrientes políticas españolas intentaron explotar la crisis con fines partidistas o trasladar la responsabilidad a Marruecos, mientras Rabat sostiene que su responsabilidad se limita a garantizar la seguridad de sus propias fronteras.

El autor también se detiene en las condiciones de trabajo de los medios de comunicación marroquíes en Ceuta, evocando en particular la decisión de impedir que un equipo de 2M y otros periodistas marroquíes cubrieran los acontecimientos, así como la incautación temporal de material. Contrapone esta situación a las críticas formuladas en España después de que varios periodistas españoles fueran invitados a abandonar una zona de operaciones de seguridad en Fnideq. Para Abou Wael, esta diferencia de trato revela un doble rasero en la manera de abordar la libertad de prensa.

Otro aspecto que destaca es el coste humano y material asumido por las fuerzas marroquíes durante las intervenciones. El columnista menciona 107 miembros de las fuerzas de seguridad heridos y 26 vehículos dañados o incendiados durante los primeros días de las operaciones. Al mismo tiempo, subraya los esfuerzos desplegados el 15 de agosto para impedir nuevos intentos de entrada masiva en Ceuta.

La cuestión de los menores constituye otro punto de fricción. Abou Wael afirma que España intenta acelerar su retorno, mientras Marruecos exige una identificación individual previa y solo podría hacerse cargo de los ciudadanos marroquíes cuya identidad haya sido formalmente establecida, en presencia de sus familias y de acuerdo con los procedimientos exigidos.

En relación con este asunto, el análisis lanza una dura carga contra Abdelilah Benkirane. Abou Wael critica con firmeza la manera en que el exjefe de Gobierno reveló públicamente que había enviado una carta a Su Majestad el Rey sobre los acontecimientos de Ceuta y que estaba a la espera de una respuesta. Según el autor, esta iniciativa va más allá del legítimo derecho a dirigirse al Soberano desde el momento en que el contenido de dicha comunicación se hace público y parece imponerse al Rey un plazo implícito para responder. Añade que Benkirane, movido por estrechos cálculos políticos, intenta inmiscuirse en un asunto cuyo tratamiento aún no ha concluido por parte de las instituciones competentes.

El autor vuelve después sobre determinados episodios del pasado, poco glorioso a su juicio, del antiguo secretario general del PJD. Abou Wael Al-Rifi presenta hoy a Benkirane como una figura política superada, entregada a una especie de “rutina diaria” desconectada de la realidad para ocultar su aislamiento. Es, en la práctica, una invitación a oficializar su retirada. El columnista considera que el “Partido de la Lámpara” no podrá reavivar su llama sin un verdadero análisis de su debacle electoral y de sus decisiones políticas.

Abou Wael amplía después su análisis a las voces antimarroquíes que, según él, intentan explotar las tensiones con España y la Unión Europea. Considera ilusorio cualquier intento de ejercer presión mediante la energía y estima que Marruecos ha diversificado suficientemente sus alianzas como para disponer de alternativas.

Por el contrario, pone de relieve las capacidades de seguridad de Marruecos, citando la mediación que condujo a la liberación en Mali del agente francés de la DGSE Yann Vézilier. Según él, este episodio ilustra la profundidad de las redes marroquíes en el Sahel y una doctrina basada en la cooperación en materia de seguridad sin la menor explotación política de este tipo de éxitos.

Las últimas líneas vuelven sobre las recientes filtraciones atribuidas a “Atlas Hackers”. Abou Wael recoge graves acusaciones contra quien denomina el “loco de Canadá”, en particular sobre sus supuestos vínculos con redes mafiosas de narcotráfico. Estas acusaciones se habrían visto recientemente reforzadas por grabaciones, sin que esos elementos hayan bastado hasta ahora para provocar una reacción de las autoridades canadienses, pese a las peticiones formuladas en ese sentido por L’Observateur du Maroc et d’Afrique : Canada Must Clarify

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