Respondiendo a las preguntas de Ridouane Erramdani, Younes Dafki y Omar Cherkaoui en «Ghorfat l’VAR» (La sala del VAR), programa emitido en directo por Medradio este lunes 29 de diciembre desde el estudio móvil de la cadena en Rabat, el Director del Buró Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ) ofreció una visión precisa del dispositivo de seguridad marroquí frente a los riesgos terroristas. La línea trazada por Abdellatif Hammouchi y explicada por Cherkaoui Habboub es clara: coordinación total y sin compartimentos estancos, compromiso ininterrumpido, vigilancia permanente y una intensa cooperación continental e internacional.
La Copa Africana de Naciones permite apreciar el alto nivel de sofisticación del dispositivo de seguridad marroquí. Algunos visitantes del Reino, que han viajado expresamente para seguir esta competición continental, se detienen a observar con atención a los efectivos de la Brigada Especial del BCIJ desplegados en determinados puntos estratégicos. Encapuchados, sus uniformes resultan tan impresionantes como sus vehículos. Es a partir de este aspecto visible del trabajo de estas fuerzas antiterroristas que comenzó la entrevista con Cherkaoui Habboub.
Recordando que el Buró Central de Investigaciones Judiciales, que dirige, es el brazo judicial de la DGSN, especializado en la lucha contra el terrorismo y la criminalidad organizada, Habboub explica que este organismo se encuentra plenamente movilizado en toda circunstancia.
«El BCIJ contribuye a garantizar la plena seguridad de la CAN, en la que deseamos el mayor de los éxitos a nuestra Selección nacional, y ya ha contribuido a asegurar grandes eventos deportivos internacionales como el Mundial de Qatar o los Juegos Olímpicos de París, entre otros», subraya Habboub.
Afirmando que el objetivo primordial sigue siendo la preservación de la tranquilidad y el éxito total de la CAN, como ocurrió con otros eventos, el alto responsable explica que la acción del BCIJ se basa en la inteligencia, la coordinación operativa y una vigilancia constante, con un compromiso sincero y sin concesiones.
La seguridad de la CAN se garantiza de manera plenamente soberana. «Es 100 % Made in Morocco, al igual que la construcción de los estadios», afirma Cherkaoui Habboub. La cooperación internacional, añade, sigue centrada en el intercambio de información de inteligencia.
Al referirse a la cooperación, el entrevistado destaca su dimensión Sur-Sur, que se traduce, por parte de Marruecos, en un fuerte apoyo a la formación de los países africanos socios. El BCIJ, recuerda, ha organizado sesiones de formación, talleres y simulaciones a gran escala.
La CAN constituye, según él, «un preludio estratégico a los preparativos del Mundial 2030».
Sobre el terreno, la coordinación es la piedra angular del dispositivo. «Se garantiza de forma horizontal y vertical entre todos los servicios de seguridad, bajo la dirección del director general del polo DGSN-DGST, el señor Abdellatif Hammouchi, quien vela por la aplicación rigurosa de las Altas Orientaciones de Su Majestad el Rey Mohammed VI», precisa Cherkaoui Habboub.
El mensaje es inequívoco: «No hay tregua. No existe el término medio cuando se tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad de la patria y de los ciudadanos; nuestro compromiso es total. Sabemos que la tranquilidad solo puede prevalecer cuando la seguridad está firmemente garantizada».
El director del BCIJ destaca lo que denomina las «claves del éxito», fruto de un salto cualitativo logrado en los últimos años: refuerzo de los recursos humanos mediante la contratación de competencias altamente especializadas, mejora sustancial de los medios materiales y fortalecimiento de la formación, con la apertura de nuevos centros especializados. «Nuestro trabajo se lleva a cabo sin descanso ni tregua, basándose en la información de inteligencia que nos proporcionan los servicios centrales de la DGST», precisa.
Sahel: una amenaza persistente
La vigilancia es permanente, en particular frente a las amenazas procedentes del Sahel, presentado por el director del BCIJ como «una fuente seria de peligro para toda África», al ser «una zona estratégica explotada por Daesh». Para respaldar esta afirmación, Cherkaoui Habboub aporta cifras precisas: 103 células terroristas han sido desmanteladas por el BCIJ desde su creación, 93 de ellas vinculadas a Daesh.
Recuerda asimismo que 130 marroquíes abandonaron el país para unirse a organizaciones terroristas en Somalia. Alerta igualmente sobre la evolución de los itinerarios utilizados por ciertos perfiles radicalizados: «Si Turquía era anteriormente una vía de tránsito clásica, los flujos pasan ahora cada vez más por Mali y luego por Somalia vía Etiopía, aprovechando la falta de controles rigurosos en determinadas regiones». Una evolución que considera particularmente peligrosa.
El director del BCIJ llama también la atención sobre la creciente implicación de menores en actividades terroristas. «Desde la creación del BCIJ, 54 menores han sido puestos a disposición de la justicia, incluidos 13 solo en el año 2025», precisa. Un fenómeno global que, según él, exige una mayor responsabilidad por parte de las familias. «El uso incontrolado de internet, incluidos algunos videojuegos, puede convertirse en un vector de adoctrinamiento. Sin caer en la psicosis, los padres deben vigilar lo que consumen sus hijos en línea». El aislamiento prolongado de un niño de 12 o 13 años, encerrado durante horas en su habitación, debe constituir, a su juicio, una señal de alerta.
Pero el mayor peligro, advierte Habboub, es lo que ocurre en Tinduf, que describe como una «zona de libre comercio terrorista». El director del BCIJ vuelve a advertir que «la implicación del Polisario en actividades terroristas está demostrada», recordando que durante la cumbre contra Daesh celebrada en Marrakech se estableció claramente que «el separatismo y el terrorismo son dos caras de la misma moneda».
A ello se suma la cuestión de la financiación del terrorismo, alimentada por la venta de armas, los tráficos ilícitos, la criminalidad en línea y los rescates por secuestros. «En las zonas con escaso control, los grupos terroristas no carecen de recursos», señala, tranquilizando al mismo tiempo: «No hay motivo de preocupación; la red de vigilancia funciona, aunque el riesgo cero no exista».
Marruecos, prosigue, multiplica las alianzas en el marco de una cooperación internacional eficaz contra el terrorismo y la criminalidad organizada transnacional, en particular con Estados Unidos, España y Francia. «La seguridad de Marruecos importa tanto como la de cualquier persona en el mundo», subraya Cherkaoui Habboub, recordando que la lucha contra el terrorismo no se detiene en las fronteras.
Más allá de la acción operativa, el Reino lleva a cabo una estrategia preventiva en origen, basada en la promoción de una práctica religiosa apaciguada y apaciguadora. «No hay cálculo ni oportunismo, sino un compromiso firme y sincero, tanto con nuestros socios internacionales como con nuestros hermanos africanos», insiste.
Para Cherkaoui Habboub, la seguridad sigue siendo un factor fundamental: «Genera estabilidad, y la estabilidad permite el desarrollo». Es en esta lógica que Marruecos intensifica su cooperación con los países africanos hermanos.
Si hoy el Reino dispone de un aparato de seguridad sólido, concluye, este experimenta una renovación constante, impulsada por la estrategia liderada por el señor Abdellatif Hammouchi, que combina modernización, anticipación y adaptación permanente a las nuevas formas de amenaza.