«No es solo un gran evento deportivo, es un proyecto a 360 grados por su impacto», «una gran plataforma de inversión y crecimiento», «un proyecto de largo plazo con retorno compartido». Desde el inicio de su intervención en Salé, Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), marcó el tono. Ante responsables marroquíes, españoles y portugueses reunidos en el Complejo Mohammed VI de Fútbol, insistió en la dimensión estratégica del Mundial 2030, llamado a trascender el fútbol para convertirse en un motor de integración económica, social y territorial entre los tres países.
Para el presidente de la patronal española, la organización conjunta por Marruecos, España y Portugal constituye un hecho histórico: «Por primera vez, dos continentes y tres países amigos impulsan conjuntamente un proyecto en un marco de estabilidad institucional». Recordó además que, según la FIFA, la competición podría generar «más de cinco mil millones de euros de ingresos para cada una de nuestras economías», precisando que estas cifras se refieren únicamente al impacto directo. El verdadero potencial, subrayó, reside en la capacidad de estructurar inversiones sostenibles que vayan mucho más allá del evento.
Antonio Garamendi identificó tres grandes bloques de oportunidad: infraestructuras y movilidad, turismo y cultura, así como innovación y tecnología. En el primer ámbito, defendió una visión de largo plazo: «No se trata solo de construir, sino de dejar un legado que genere valor económico y social». A semejanza del Estadio Olímpico de Montjuïc o del Metropolitano de Madrid, las infraestructuras del Mundial deben concebirse como plataformas multifuncionales, operativas durante todo el año, capaces de acoger usos deportivos, culturales y empresariales. La sostenibilidad energética y medioambiental, insistió, es clave para garantizar la viabilidad financiera y la estabilidad de la inversión.
En el plano turístico, el presidente de la CEOE destacó la ventaja de contar con infraestructuras ya operativas y con grandes grupos hoteleros, aerolíneas y operadores presentes en los tres mercados. El objetivo, afirmó, no es solo el volumen, sino «la calidad y la maximización del valor por visitante». El Mundial, seguido por miles de millones de espectadores en todo el mundo, debe reforzar la marca país y la resiliencia de los modelos turísticos nacionales.
Por último, Garamendi subrayó el papel de la innovación: estadios inteligentes, mayor conectividad y nuevos modelos de consumo orientados a mejorar la experiencia del visitante y a generar ingresos más allá del torneo. «Siempre más allá del evento», reiteró. Concluyó reafirmando el compromiso de las empresas españolas —grandes, medianas, pequeñas y autónomos— de trabajar junto a la CGEM y sus homólogos portugueses para consolidar un marco de cooperación sólido, transparente y alineado con los estándares europeos, con el objetivo de convertir el Mundial 2030 en un referente de inversión sostenible y de gobernanza de proyectos complejos.