Los riesgos que pesan sobre la estabilidad financiera mundial siguen siendo altos, en un contexto de valoraciones tensas de los activos, presiones en los mercados de bonos soberanos y creciente influencia de las instituciones financieras no bancarias, advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Los cambios estructurales que se están produciendo en los mercados de divisas y en los mercados de bonos de los países emergentes conllevan nuevos riesgos, pero también mayor resiliencia para estos mercados”, señala el Fondo en su último informe sobre la “estabilidad financiera mundial”, publicado el martes al margen de las Reuniones Anuales del FMI y del Grupo del Banco Mundial, que se celebran hasta el 18 de octubre en Washington.
Según el FMI, los modelos de valoración muestran que los precios de los activos de riesgo están muy por encima de los niveles justificados por los fundamentos económicos, lo que aumenta el riesgo de fuertes correcciones.
Los mercados de bonos soberanos enfrentan presiones derivadas del aumento de los déficits fiscales, mientras que las pruebas de resistencia revelan una mayor interdependencia y desajustes de vencimientos entre los bancos y las instituciones financieras no bancarias (IFNB), factores que podrían amplificar los choques, explica el FMI.
Estas vulnerabilidades se refuerzan mutuamente, añade el informe, señalando que una caída brusca en los precios de los activos o un aumento repentino de los rendimientos podría poner a prueba los balances de los bancos y colocar a los fondos de inversión bajo presión.
En otro ámbito, el Fondo observa que el mercado de divisas se ha convertido en el mercado financiero más grande y líquido del mundo, en gran parte debido a la creciente participación de las instituciones financieras no bancarias y al uso intensivo de los derivados.
Este crecimiento ha mejorado la liquidez del mercado y ha creado oportunidades para diversificar el riesgo, pero también ha aumentado la complejidad del sistema y la interdependencia financiera, exponiendo al mercado a mayores periodos de tensión, precisa el FMI.
De acuerdo con la institución internacional, un nuevo análisis empírico muestra que los países con una base de inversionistas nacionales sólida han resistido mejor los choques globales durante los últimos 15 años.
“Sin embargo, un mayor número de inversionistas nacionales no siempre es algo positivo”, advierte el Fondo, que propone medidas para desarrollar mercados de bonos en moneda local más fuertes y resilientes, especialmente mediante la mejora de los fundamentos macroeconómicos.
También es fundamental disponer de un marco de acción sólido y de sistemas financieros robustos, recomienda el FMI, instando a los gobiernos a fortalecer la infraestructura básica de los mercados, garantizar seguridad jurídica y mejorar las prácticas de gestión de la deuda soberana.