El avión de la ministra de Defensa de España sufrió el miércoles un bloqueo de señal GPS al sobrevolar las inmediaciones de Kaliningrado, un enclave ruso dentro de la Unión Europea, en una zona donde estos incidentes son frecuentes, informó una fuente del ministerio.
“Se registró un intento de interferir la señal GPS”, explicó la misma fuente a la AFP, y añadió que la aeronave en la que viajaba Margarita Robles contaba con un sistema cifrado y que el episodio no afectó al vuelo con destino a Lituania.
“Podemos ver si alguien intenta” piratear el aparato, añadió la fuente, precisando que “parece algo habitual en esta ruta, incluso en vuelos comerciales” cerca del mar Báltico, y descartó que el avión de Robles fuera un objetivo específico.
“Todo el mundo tiene derecho a volar y a desplazarse por todo el territorio europeo sin que haya, como hemos vivido esta mañana, interferencias por parte de ‘ya sabemos quién’”, lamentó la ministra tras el aterrizaje, en una rueda de prensa conjunta con su homóloga lituana.
“Esto ilustra una vez más que Rusia es un vecino que no respeta ninguna norma y no le importan los daños que puede causar”, afirmó por su parte la ministra lituana de Defensa, Dovile Sakaliene. “Los aviones civiles ya se enfrentan constantemente a dificultades por ello”.
Kaliningrado es un enclave ruso situado entre Lituania y Polonia, dentro de la Unión Europea.
Hace tres semanas, el avión en el que viajaba la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue víctima de un “bloqueo de GPS” en Bulgaria.
Una portavoz de Von der Leyen señaló que se sospechaba de Rusia, pero Bulgaria anunció rápidamente que no abriría una investigación sobre esas perturbaciones, frecuentes también en esa zona de Europa del Este.
Suecia registra desde 2023 un fuerte aumento de interferencias procedentes de Rusia contra los sistemas de navegación por satélite —entre ellos el GPS— sobre el mar Báltico, según su administración de Transportes.
Estas interferencias, que se producen casi a diario, no se limitan a las aguas internacionales, sino que afectan ya también a partes del territorio sueco.
La aviación no es la única afectada. Todas las infraestructuras críticas que utilizan este sistema satelital se ven impactadas, incluida la navegación marítima, de acuerdo con la Administración de Transportes.
A comienzos de junio, Suecia planteó el problema ante el Consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) —de la que Rusia es Estado miembro— junto con otros cinco países ribereños del Báltico: Finlandia, Estonia, Lituania, Letonia y Polonia.
Pese a esas presiones, las perturbaciones “se han intensificado” en la región, lamentó la OACI.